Pirelli nunca quiso ser leyenda. Solo esquivar la cárcel devolviendo al museo del Prado un diamante robado por un viejo colega que ahora es un fiambre. Para ello decide, junto a su fiel Maguiver, reunir una banda de cuidado que, contra todo pronóstico, se saldrá con la suya. Pero cuando en el centro del tablero aparece el maldito Diamante de la Muerte Negra todo se tuerce (una vez más).Una banda algo más que estrafalaria, un cadáver con forma de cruasán, un descampado en medio de la nada, rusos nostálgicos, policías melancólicos, furgones blindados y hasta un casino en Mónaco para perseguir una fortuna encriptada que late bajo el pedrusco maldito como un corazón digital. Un golpe (casi) perfecto en solo tres movimientos (y pico).