En esta inquietante mansión, una niña heredará el tormento de sus antepasados y una maldición de la que nadie podrá escapar.
El neurólogo y ocultista neoyorquino Gaylord Carew es llamado a Nueva Inglaterra para tratar a Betty-Ann, una niña de nueve años con inquietantes visiones. Tras la muerte de la despótica Sari Quincy, Betty-Ann y su madre se mudan a una mansión en una árida isla frente a Massachusetts, heredada por Elisabeth y sus primos Joseph y Lee, obligados a convivir allí diez años. La niña sufre ataques de histeria y asegura ver una gigantesca liebre negra y los ojos de Sarai siguiéndola desde un retrato. Convencido de poder curarla, Carew viaja a la isla, sin sospechar que la casa se opondrá con una ferocidad casi humana.