En la primavera de 1943, en el macizo del Cap de Creus (Alt Empordà), un hidroavión alemán Dornier Do 24T se estrella entre Port de la Selva y Cadaqués tras una tormenta. Cuando el cabo Molins, de la Brigada de Información de la Guardia Civil, llega al lugar días después junto a su ayudante Mateo, encuentra un panorama macabro: cadáveres esparcidos, y entre los restos, cajas vacías con el sello del Reichsbank de Zúrich. Pronto se presentan en el lugar figuras interesadas en silenciar o controlar la investigación: un supuesto juez militar, el jefe local del Movimiento Nacional (Joan Marés) y el cónsul alemán Hans Moeller.
La trama revela que el avión transportaba en realidad un cargamento clandestino de oro y diamantes, parte de una trama de contrabando orquestada por Hans y Joan Marés (hijo del poderoso banquero Evarist Marés) para desviar fondos alemanes destinados a pagar suministros de guerra —motores, minerales, wolframio y hasta uranio— a cambio de un envío ficticio que sería "perdido" en un tren saboteado. El botín, sin embargo, desaparece antes de que sus dueños puedan recuperarlo: quien lo encuentra primero es Xico, un humilde pescador de langostas de Port de la Selva, que presenció el accidente durante la tormenta y esconde el oro y los diamantes en la cisterna de un olivar y en una escuela abandonada.
Paralelamente, la novela dibuja el ambiente moral de la Figueres de posguerra: la corrupción de la nueva burguesía franquista, los negocios turbios de la familia Marés, la prostitución tolerada y regulada en el burdel "La Torre Basca", y el personaje de Pepa, una maestra gallega que complementa su miserable sueldo prostituyéndose primero con pescadores y luego en el prostíbulo de lujo, donde se convierte en amante habitual de Hans y confidente del viejo Marés. La relación entre Pepa y Xico, que empezó como un cliente más, se transforma en el motor emocional de la segunda mitad del libro.
A medida que Molins avanza en la investigación —con métodos poco ortodoxos y ocultando información a sus superiores porque él mismo empieza a apropiarse de parte del tesoro—, aparecen nuevas víctimas: un pastor que descubrió el accidente es torturado y asesinado para arrancarle información sobre el oro; se produce una violenta encrucijada final en la que confluyen Hans, Joan Marés, dos agentes de la Abwehr enviados desde Alemania, y la propia Guardia Civil. Hans mata a Joan en una discusión, y después liquida también a los dos agentes alemanes cuando estos localizan parte del botín en la cisterna del olivar de Xico. Esa misma noche, advertidos por Pepa de que están en peligro, Xico y Pepa intentan huir hacia Francia con parte del tesoro escondido en la barca del pescador. Hans, que llega a casa de Pepa buscando los diamantes, es finalmente abatido por un guardia civil (Sixto) tras un violento enfrentamiento.
En el epílogo, la barca de Xico aparece hundida y vacía en una cala, dando a entender que la pareja murió en el mar o fue asesinada, sin que su destino quede del todo aclarado. Las autoridades franquistas y el Banco de España se reparten lo que queda del oro recuperado, mientras la diplomacia alemana protesta sin éxito por la pérdida del cargamento. Molins, por su parte, guarda silencio sobre un hallazgo decisivo —restos de oro fundido en una fragua que demuestran que fue Xico quien encontró el tesoro originalmente— y se queda con su propia parte, fundiendo en secreto los lingotes en su casa de Figueres para asegurarse un futuro cómodo, cerrando la novela con una reflexión amarga sobre la codicia generalizada de la época.
La obra combina novela negra, ficción histórica sobre el estraperlo y las redes de espionaje nazi en la Cataluña fronteriza de la posguerra, y una crítica social al franquismo, la Iglesia y la burguesía enriquecida con la connivencia del nuevo régimen.